ALEX VIDAL, VOCACIÓN Y HERENCIA
Desde pequeño, Alex Vidal tuvo
claro que quería dedicarse a la moda, de hecho, creció en el taller de su
abuelo donde, desde 1956, se confeccionaban algunas de las
prendas que elegían las mujeres más elegantes de Valencia. Una firma que se
consolidó como un gran referente en los años 80, tanto para novias
como para invitadas, con piezas únicas, confeccionadas con alma, precisión y
con un respeto por la artesanía que, casi 80 años después, sigue intacto.
Así lo consiguió el padre de Alex Vidal, quien tomó el relevo de la marca, y así lo hace ahora el diseñador, en quien recae el peso de su firma homónima. “Hoy, me toca a mí continuar esa historia. Mi reto es mantener los valores que nos han hecho quienes somos —la tradición, la excelencia, la artesanía— y, al mismo tiempo, adaptarlos a una nueva generación de novias. Novias que valoran la autenticidad, pero también buscan ligereza, libertad y un lenguaje contemporáneo”, cuenta.
Algo que consigue
encontrando el equilibrio perfecto entre lo clásico y lo actual y
entendiendo que el oficio, la dedicación y el tiempo son rasgos esenciales para
entender lo más fundamental del arte de la costura. De un oficio que compite en
un mundo en el que prima la inmediatez y que, por ello, entiende la
artesanía como todo un lujo, porque para él, “los vestidos más especiales
también necesitan tiempo, mimo y alma”, explica.
Tras estudiar Diseño de Moda en el Instituto Marangoni de Milán, lanzar varias colecciones de moda en las pasarelas, ser finalista en los premios Who’s On Next de Vogue España y especializarse en la Alta Costura dentro de su propio atelier el diseñador se ha consolidado como uno de los favoritos de las novias contemporáneas, exigentes y de esas que buscan brillar en su gran día con un vestido único, que cuente su historia, con el que se sientan guapas, cómodas e identificadas en un vestido de Alex Vidal Atelier.
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