ANTONIO AZEVEDO, EL ARTE SIEMPRE ESTUVO PRESENTE
Siempre que hablo con un artista me surge la misma pregunta, ¿cómo te llegó la llamada del arte?
La llamada del arte no fue un momento puntual, sino algo que siempre estuvo presente en mí. Desde niño sentía una fascinación muy intensa por lo visual y lo escénico. Mientras otros veían dibujos animados, yo me quedaba absorto viendo óperas en la televisión: el vestuario, la escenografía, la música, las voces… todo ese universo me parecía mágico. Con el tiempo entendí que esa emoción era mi lenguaje natural, una forma de interpretar y recrear el mundo.
Mi camino ha sido bastante orgánico. Aunque me formé en diseño de moda, fue en elescaparatismo y el merchandising donde desarrollé mi carrera profesional. Ese entornome enseñó a contar historias visuales y a trabajar con el espacio, los objetos y lanarrativa. Mi impronta no surgió de forma forzada; apareció de manera espontáneacuando empecé a crear mis propias piezas. Poco a poco fui entendiendo que mi lenguajeestaba en lo miniatura, en lo teatral, en transformar lo cotidiano en algo poético.
¿Qué disciplina te ha dado más cobertura para expresarte?
Sin duda, la escenografía aplicada al formato artístico. Mi trabajo bebe de muchas disciplinas —moda, diseño, teatro—, pero es en la construcción de pequeños escenarios donde encuentro una libertad total. Es ahí donde puedo jugar con la escala, el color, las texturas y crear mundos completos dentro de un marco reducido. Se habla mucho de la especulación en el arte y de si verdaderamente algunas obras tienen el valor que ostentan.
Creo que el valor del arte es algo profundamente subjetivo. Existe, por supuesto, un mercado y una dinámica económica que muchas veces se aleja de lo emocional o lo conceptual. Pero para mí, el verdadero valor de una obra está en lo que provoca: si genera emoción, reflexión o incluso una sonrisa, ya está cumpliendo su función. Mi interés nunca ha estado en la especulación, sino en la conexión con las personas.
¿Cómo es el apoyo de las instituciones a los artistas?
El apoyo existe, pero muchas veces es limitado o desigual. Hay iniciativas muy valiosas, pero también es cierto que muchos artistas desarrollan su camino de forma bastante independiente. En mi caso, gran parte del crecimiento ha venido de la iniciativa propia y de oportunidades que han surgido de manera inesperada. La educación en la sociedad es un pilar importante,
Creo que todavía hay mucho por hacer. El arte debería tener un papel más central en la educación, no solo como disciplina técnica, sino como herramienta para desarrollar la sensibilidad, la creatividad y la capacidad de imaginar. Es fundamental enseñar a mirar, a interpretar y a crear desde edades tempranas.
Los espacios escénicos o la ópera son varias de tus pasiones, ¿en qué te han influido?
Me han influido profundamente. La ópera, en particular, representa para mí el espectáculo más completo: una música, narrativa, escenografía, vestuario y emoción. Esa riqueza visual y sensorial está muy presente en mi trabajo. Cada una de mis piezases, en cierto modo, un pequeño escenario donde ocurre una historia.
De Portugal llevo una sensibilidad muy ligada a la nostalgia, al detalle y a la poesía de lo cotidiano. De España, especialmente desde que vivo en Barcelona, he incorporado una energía más abierta, más vibrante, una relación muy fuerte con el color y la expresión. Ambas influencias conviven de forma natural en mi trabajo. Ahora vives en Barcelona,
¿qué piensas de la situación del arte en España?
Ya no vivo en Barcelona, en este momento estoy viviendo en Lisboa pero sigo con una relacion muy próxima con ella. Barcelona es una ciudad muy rica culturalmente, con una gran diversidad de propuestas y una escena creativa activa. Sin embargo, como en muchos lugares, los artistas siguen enfrentando retos importantes, especialmente en términos de visibilidad y sostenibilidad. Aun así, es un entorno que inspira y que favorece el intercambio de ideas.
“Era una vez…” sigue creciendo como un proyecto abierto e infinito, con nuevos actos que continúan explorando escenas de la vida cotidiana desde una perspectiva poética y lúdica. También estoy desarrollando proyectos por encargo, adaptando estas narrativas a espacios concretos como hoteles, restaurantes o viviendas. Me interesa cada vez más llevar estas piezas a distintos lugares del mundo, creando pequeñas historias que habiten diferentes contextos y que sigan transmitiendo algo esencial para mí: alegría, emoción yla posibilidad de imaginar. Tambien sigo buscando espacios/ tiendas donde pueda mostrar mis trabajos mas cerca del publico.
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